¿Por qué cambia lo que necesitas?
Con la menopausia el cuerpo gasta menos energía, se pierde músculo y la grasa tiende a ubicarse en el abdomen. Por eso es común subir de peso aunque comas lo mismo. Una alimentación variada y natural ayuda a proteger tus huesos y tu corazón, a mantener un peso saludable y a sentirte con más energía.
Nutrientes clave
Tu plato, medido con tu mano
Una forma sencilla de calcular las porciones sin básculas ni tablas, explicada en el Converse #21.
Servir en un plato más pequeño y comer sin pantallas te ayuda a notar cuándo estás satisfecha.
Planea, compra y cocina
La nutricionista Amada Escorcia Bermejo propone organizar la cocina de la casa en tres pasos (Converse #12):
- 1Planea el menú. Arma el menú de la semana con toda la familia. Así evitas improvisar y caer en la comida rápida.
- 2Compra con lista y sin hambre. Lee las etiquetas: azúcar, sodio y grasas. Lo que no está en tu despensa no lo vas a comer.
- 3Cocina y guarda bien. Prefiere al horno, al vapor, a la plancha o guisado en lugar de frito. Porciona y congela para tener siempre opciones saludables a mano.
Hábitos que suman
- No te saltes comidas: tres comidas principales y una o dos meriendas evitan llegar con mucha hambre.
- Que el agua sea tu bebida principal. Si no te gusta sola, agrégale limón o cáscaras de fruta.
- Modera la sal, el azúcar añadido, los ultraprocesados y el alcohol.
- Limita los domicilios y las comidas fuera de casa a ocasiones especiales.
- Observa si el alcohol, el café o las comidas picantes empeoran tus sofocos.
Ojo con las promesas fáciles
Tu relación con la comida
Comer también es compartir y disfrutar. Ningún alimento es «prohibido»; lo que importa es la frecuencia y la cantidad. Si notas que comes para calmar la tristeza o el estrés, busca otras formas de cuidarte y, si lo necesitas, apoyo profesional.




