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Vitalización emocional y energética en la menopausia
De qué trata
¿Y si la menopausia no fuera una «casa embrujada» a la que hay que temerle, sino una etapa que se puede vivir con serenidad y vitalidad? En esta conversación del Capítulo Antioquia de la Asociación Colombiana de Menopausia, el Dr. Cristian Vargas Upegui, psiquiatra con formación en terapias de tercera generación y conciencia plena (mindfulness), propone otra forma de mirar esta etapa de la vida.
La charla explica por qué la menopausia no es una enfermedad, cómo los prejuicios culturales y nuestros propios pensamientos aumentan el malestar, la diferencia entre buscar solo el placer y cultivar una vida con sentido, qué son las «actividades de flujo» y por qué ayudan al bienestar, y cómo prepararse desde antes para vivir cada etapa. Con la metáfora del terreno que se cultiva en lugar de pasar la vida arrancando maleza, invita a cuidar la mente igual que el cuerpo.
En la conversación se responden preguntas del público sobre el peso, la irritabilidad, el estigma («ya no nos podemos enojar»), la sequedad vaginal y el dolor en las relaciones, el edadismo y el envejecimiento saludable.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Es la menopausia una enfermedad?
- ¿Por qué me siento más irritable y cómo lo manejo?
- ¿Cómo puedo sentirme con más energía en esta etapa?
- ¿Qué es el mindfulness y cómo me ayuda?
- ¿Por qué es tan difícil bajar de peso?
- ¿Qué hago si tengo dolor en las relaciones por la sequedad vaginal?
Resumen
La menopausia no es una enfermedad, pero la cultura y la medicina la han presentado como algo que hay que temer, y ese miedo aumenta el sufrimiento. El ponente explica la «fusión cognitiva»: creer al pie de la letra pensamientos como «estoy fea» o «ya no sirvo» hace que una se sienta así. La conciencia plena ayuda a tomar distancia de esos pensamientos. Propone pasar de una vida dedicada solo a buscar placer y evitar cualquier malestar a una vida con sentido, conectada con lo que cada mujer valora, y llenar la semana de «actividades de flujo», aquellas en las que se olvida el tiempo. Con la metáfora del terreno, invita a dejar de pasar los años arrancando la maleza (los síntomas) y empezar a sembrar: actividad física, conciencia plena, relaciones y propósito. Lo ideal es prepararse desde antes. Reconoce que hay síntomas reales (sofocos, insomnio, niebla mental, sequedad vaginal) que tienen tratamiento, y critica que el insomnio se trate con medicamentos poco indicados en lugar de terapia. En las preguntas aconseja ver el peso como parte del autoconocimiento y no desde la culpa; validar siempre la emoción pero trabajar la conducta; buscar si detrás de la irritabilidad hay ansiedad, insomnio o problemas de pareja, y usar estrategias como la respiración, el enfriamiento o el tiempo fuera; y usar sin culpa lubricantes o estrógenos vaginales.