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El dolor más frecuente y menos nombrado: síndrome musculoesquelético en la menopausia
De qué trata
«Me duele todo, se me congeló el hombro y subí de peso sin comer más»: el dolor articular y muscular es uno de los síntomas más frecuentes de la transición menopáusica, y también uno de los menos reconocidos. No es solo envejecer: es un síntoma que se puede tratar.
En esta charla del Día Mundial de la Menopausia 2026, «¿Te duele y nadie te ha explicado por qué?», la Dra. Ruby Castilla Puentes, médica psiquiatra, explica el síndrome musculoesquelético de la menopausia a partir de un caso clínico. Recorre las cifras de la transición (incluido el estudio SWAN), el papel del estrógeno en el hueso, el músculo, el tendón y el cartílago, la relación entre la caída del estradiol y la inflamación, la sarcopenia y las células satélites del músculo, y un algoritmo práctico de manejo: preguntar, descartar enfermedad reumatológica, ejercicio de fuerza, nutrición, terapia hormonal individualizada y fisioterapia. Cierra con una guía para diferenciar el dolor de la menopausia de la depresión mayor, que también puede coexistir.
Conferencista: Dra. Ruby Castilla Puentes, médica psiquiatra, líder de la red WARMI International. Presenta: Dra. Isabel Jáuregui, presidenta de ASOMENOPAUSIA.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Por qué duelen las articulaciones en la menopausia?
- ¿El dolor articular en la menopausia es solo por envejecer?
- ¿Qué relación tiene el estrógeno con la inflamación y la masa muscular?
- ¿Cómo se maneja el síndrome musculoesquelético de la menopausia?
- ¿Cómo diferenciar el dolor de la menopausia de la depresión?
Resumen
El dolor articular y muscular es uno de los síntomas más frecuentes de la transición menopáusica: puede afectar a cerca del 70 % de las mujeres en la mediana edad, y a una de cada cuatro de forma severa, aunque muchas veces las imágenes salen normales. A partir del caso de una mujer de 50 años con dolor generalizado, hombro congelado, aumento de peso y pérdida de fuerza, la Dra. Castilla explica que no se trata solo de envejecer. La caída del estradiol afecta el hueso, el músculo, el tendón y el cartílago, aumenta la inflamación (entre otras vías, por el factor de necrosis tumoral) y reduce las células satélites que regeneran el músculo, lo que favorece la sarcopenia y el riesgo de caídas y fracturas. Propone un algoritmo: preguntar de rutina por dolor y rigidez, descartar enfermedad reumatológica o autoinmune, indicar ejercicio de fuerza progresivo y apoyo nutricional (proteína, vitamina D, calcio), valorar la terapia hormonal de forma individualizada y sumar fisioterapia, con un equipo interdisciplinario. Como psiquiatra, insiste en diferenciar este síndrome de la depresión mayor, que también es frecuente en la transición y puede coexistir: la anhedonia, el cansancio predominante y los antecedentes de depresión orientan hacia ella. El mensaje para la paciente es que lo que siente tiene tratamiento y no tiene que resignarse al dolor.