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Riesgos y beneficios de la terapia hormonal de la menopausia
De qué trata
¿Cuáles son los verdaderos riesgos y beneficios de la terapia hormonal de la menopausia? En esta tertulia académica del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, el Dr. Constantino Cerotas, ginecólogo endocrinólogo de Panamá, repasa una por una las controversias más comunes sobre el tema.
La charla explica por qué la menopausia es la pérdida de función de un órgano, el ovario, y no solo «los calores»; por qué no conviene extirpar los ovarios sanos antes de tiempo; qué funciona sin discusión (sofocos, sueño, síndrome genitourinario, prevención de fracturas); qué mostró realmente el estudio WHI sobre el cáncer de mama y por qué no todas las progestinas son iguales; por qué no existe un límite de cinco años de uso; y qué hay detrás de los pellets, la testosterona y las hormonas «bioidénticas». También insiste en la ventana de oportunidad: iniciar la terapia dentro de los primeros 10 años de la menopausia, con historia clínica, examen físico e individualización.
En las preguntas se discuten la edad máxima de uso, las dosis, la testosterona en gel, el desabastecimiento de medicamentos, el sistema intrauterino de levonorgestrel con estrógeno transdérmico, los antecedentes familiares de cáncer, la endometriosis, la enfermedad cardiovascular y la aspirina.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿La terapia hormonal produce cáncer de mama?
- ¿Cuánto tiempo se puede usar?
- ¿Hasta qué edad se puede iniciar?
- ¿Sirven los pellets y las hormonas bioidénticas?
- ¿Conviene extirpar los ovarios para prevenir el cáncer?
Resumen
La menopausia es la pérdida de función del ovario, y la falta de estrógenos afecta mucho más que los sofocos: en América Latina el síntoma más frecuente es el dolor articular y muscular, seguido de los problemas de sueño, los cambios de ánimo y los síntomas genitourinarios. Extirpar los ovarios sanos antes de la menopausia empeora la calidad de vida y la supervivencia si no se da reemplazo hormonal. Sin controversia, la terapia hormonal es de elección para los sofocos, mejora el sueño interrumpido por los calores, trata el síndrome genitourinario, previene fracturas y ayuda con la grasa abdominal y la resistencia a la insulina. Por vía oral aumenta algo el riesgo de trombosis; por vía transdérmica no. El riesgo de cáncer de mama observado en el WHI se asoció a la combinación de estrógenos conjugados con medroxiprogesterona; el estrógeno solo no lo aumentó, y la progesterona micronizada y la didrogesterona son las opciones más seguras. No existe un límite de cinco años: el tratamiento se revalúa en cada consulta, y lo ideal es iniciarlo dentro de los primeros 10 años de la menopausia. La testosterona solo está indicada para el deseo sexual hipoactivo, en dosis femeninas; los pellets y las hormonas «bioidénticas» compuestas tienen absorción impredecible y se promocionan con argumentos engañosos. La falta de deseo sexual muchas veces se debe a la sequedad vaginal o a problemas de pareja, no a las hormonas.