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Síntomas vasomotores y riesgo cardiovascular
De qué trata
¿Los sofocos son solo una molestia de la menopausia o una señal de alerta para el corazón? En esta tertulia académica del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, la Dra. Alejandra Elizalde Cremonte, ginecóloga argentina y presidenta de la Asociación Latinoamericana de Endocrinología Ginecológica (ALEG), explica la relación entre los síntomas vasomotores y la enfermedad cardiovascular.
La charla recuerda que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte de las mujeres, muy por encima del cáncer, aunque la mayoría de ellas no lo percibe así. Explica cómo la caída de los estrógenos afecta el endotelio, el perfil de lípidos y la resistencia a la insulina, y qué pasa en los vasos durante un sofoco. Repasa lo que mostraron grandes estudios como el WHI y el SWAN: los sofocos intensos se asocian con un mayor riesgo cardiovascular, y hoy se considera que la severidad pesa más que la frecuencia. La conclusión es que los sofocos no son solo un síntoma, sino una llamada de atención, y que la prevención con hábitos saludables debe empezar desde la juventud.
En las preguntas se habla de hasta cuándo mantener la terapia hormonal, la ventana de oportunidad para iniciarla, el ovario poliquístico como factor de riesgo desde la adolescencia, las indicaciones y contraindicaciones de la terapia hormonal y la importancia de educar a las mujeres.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Los sofocos aumentan el riesgo de infarto o de accidente cerebrovascular?
- ¿Por qué aumenta el riesgo cardiovascular después de la menopausia?
- ¿Importa más la intensidad o la cantidad de sofocos?
- ¿Hasta qué edad se puede usar la terapia hormonal?
- ¿Se puede iniciar la terapia hormonal a los 75 años?
Resumen
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte y discapacidad de las mujeres, muy por encima del cáncer de mama, pero la mayoría cree que morirá por otras causas. Antes de la menopausia los estrógenos protegen los vasos: favorecen el óxido nítrico, la vasodilatación y un perfil de lípidos favorable. Al disminuir, el endotelio se inflama, aumentan los factores protrombóticos, el colesterol LDL y la resistencia a la insulina, y los vasos pierden elasticidad. No es la menopausia en sí la que causa la enfermedad, sino los factores de riesgo que aparecen con el hipoestrogenismo. Los grandes estudios (WHI y SWAN) muestran que las mujeres con sofocos, sobre todo intensos, tienen más marcadores de daño vascular, como el aumento del grosor de la íntima-media de la carótida, y más riesgo cardiovascular; hoy se considera que la severidad pesa más que la frecuencia o la duración. Los sofocos no son solo un síntoma: son una señal de alerta. La prevención debe empezar desde la juventud, con hábitos saludables y atención a condiciones como el ovario poliquístico, y la terapia hormonal iniciada dentro de la ventana de oportunidad forma parte de un manejo integral y multidisciplinario. En las preguntas, los ponentes coinciden en que no hay un límite fijo de tiempo para la terapia hormonal si la paciente se controla, y en que iniciarla después de los 10 años de la menopausia o a edades avanzadas aumenta el riesgo.