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Conociendo más de la menopausia: salud íntima, huesos y músculo
De qué trata
¿Por qué aparecen la sequedad vaginal y las molestias al orinar después de la menopausia? ¿Cómo cuidar los huesos para evitar una fractura? ¿Por qué el músculo importa más que el peso? En este encuentro virtual de la Asociación Colombiana de Menopausia, dirigido a las mujeres y sus familias, especialistas de varias ciudades del país responden estas preguntas en un lenguaje claro.
La Dra. Adriana Camero explica qué es el síndrome genitourinario de la menopausia, por qué casi nadie consulta por él y qué opciones hay para tratarlo: cuidados diarios de la zona íntima, hidratantes y lubricantes, estrógenos vaginales y nuevas tecnologías.
La Dra. Ana María Arias, desde Cali, cuenta cómo cambia el hueso con los años y con la menopausia, la diferencia entre osteopenia y osteoporosis, quién tiene más riesgo de fractura y qué se puede hacer para prevenirla: estilo de vida, ejercicio, vitamina D y calcio solo cuando se necesitan, y terapia hormonal indicada por el médico.
La Dra. Eliana Rojas Sánchez, especialista en medicina del deporte, habla del músculo más allá de la estética: por qué el sedentarismo es un riesgo para la salud, cómo la fuerza nos mantiene independientes y por qué nunca es tarde para empezar a ejercitarse.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Por qué tengo sequedad vaginal y molestias al orinar después de la menopausia?
- ¿Qué cuidados diarios ayudan?
- ¿Qué diferencia hay entre un hidratante y un lubricante?
- ¿Son seguros los estrógenos vaginales?
Resumen
Unos dos años después de la menopausia, la falta de estrógenos adelgaza y reseca la vulva, la vagina, la uretra y la vejiga. Desde 2012 se habla de síndrome genitourinario de la menopausia, que incluye síntomas genitales (sequedad, ardor, picazón, infecciones), sexuales (falta de lubricación, dolor, sangrado) y urinarios (urgencia, infecciones repetidas, escapes de orina). Afecta a cerca de la mitad de las mujeres después de la menopausia y empeora si no se trata, pero solo una de cada cuatro consulta y muy pocas reciben tratamiento. La primera lección es reconocerlo y hablarlo con el médico y con la pareja. Ayudan los cambios diarios: ropa interior de algodón, no usar ropa apretada, fajas, jabones íntimos, duchas vaginales ni protectores diarios; lavarse las manos; no fumar; hacer ejercicio; y mantener la actividad sexual, que mejora la elasticidad y la lubricación. Los hidratantes vaginales son la primera opción para la sequedad leve o moderada, y los lubricantes se usan durante las relaciones (conviene pedir al médico una recomendación). Los estrógenos vaginales son seguros, mejoran todos los síntomas y no deben suspenderse, aunque la mayoría de las mujeres los abandona en pocos meses. Las tecnologías como el láser o la radiofrecuencia son una opción para quienes no pueden o no quieren usar hormonas, siempre con un especialista.
Conferencias
Síndrome genitourinario de la menopausia: ¿se puede tratar?
Dra. Adriana Camero, ginecóloga, Capítulo Bogotá; coordinó el libro «Entendiendo la menopausia»Unos dos años después de la menopausia, la falta de estrógenos adelgaza y reseca la vulva, la vagina, la uretra y la vejiga. Desde 2012 se habla de síndrome genitourinario de la menopausia, que incluye síntomas genitales (sequedad, ardor, picazón, infecciones), sexuales (falta de lubricación, dolor, sangrado) y urinarios (urgencia, infecciones repetidas, escapes de orina). Afecta a cerca de la mitad de las mujeres después de la menopausia y empeora si no se trata, pero solo una de cada cuatro consulta y muy pocas reciben tratamiento. La primera lección es reconocerlo y hablarlo con el médico y con la pareja. Ayudan los cambios diarios: ropa interior de algodón, no usar ropa apretada, fajas, jabones íntimos, duchas vaginales ni protectores diarios; lavarse las manos; no fumar; hacer ejercicio; y mantener la actividad sexual, que mejora la elasticidad y la lubricación. Los hidratantes vaginales son la primera opción para la sequedad leve o moderada, y los lubricantes se usan durante las relaciones (conviene pedir al médico una recomendación). Los estrógenos vaginales son seguros, mejoran todos los síntomas y no deben suspenderse, aunque la mayoría de las mujeres los abandona en pocos meses. Las tecnologías como el láser o la radiofrecuencia son una opción para quienes no pueden o no quieren usar hormonas, siempre con un especialista.
Cómo proteger nuestros huesos y evitar una fractura
Dra. Ana María Arias, ginecóloga, docente universitaria; en ese momento presidenta del Capítulo Valle y miembro de la junta directiva nacionalEl hueso es un tejido vivo que se renueva todos los días. Alcanza su máxima masa entre los 20 y los 30 años y después la va perdiendo, más rápido a partir de la menopausia, porque la falta de estrógenos rompe el equilibrio entre la formación y la destrucción del hueso. Las vértebras, con mucho hueso esponjoso, son las que más se fracturan, a veces sin síntomas. La osteopenia es una pérdida moderada de masa ósea y la osteoporosis, una pérdida mayor que vuelve el hueso frágil. Las mujeres tienen mucho más riesgo que los hombres, sobre todo después de los 60 años, con fracturas previas, madre con fractura de cadera, tabaco, alcohol, bajo peso, algunas enfermedades crónicas y ciertos medicamentos como los corticoides. El gran peligro es la fractura (muñeca, columna, cadera), que puede quitar la autonomía. Para prevenir: estilo de vida saludable, evitar obstáculos en casa y un ejercicio indicado de forma individual. El calcio y la vitamina D no son para todas: se indican según el riesgo y con exámenes previos, porque el exceso también hace daño. Los medicamentos para la osteoporosis requieren fórmula médica, densitometría o la escala FRAX. La terapia hormonal, iniciada antes de los 60 años o en los 10 años siguientes a la menopausia, previene la pérdida de hueso y las fracturas.