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Síndrome genitourinario de la menopausia: adherencia terapéutica
De qué trata
Más de la mitad de las mujeres en la menopausia tienen síndrome genitourinario (sequedad vaginal, dolor en las relaciones, ardor o molestias urinarias), pero pocas consultan, pocas reciben tratamiento y la mayoría lo abandona en pocos meses. En esta tertulia del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, la Dra. Marta Inés Pérez, ginecóloga y sexóloga clínica, explica por qué sucede y cómo mejorar la adherencia.
La charla repasa los cambios de la vulva, la vagina y las vías urinarias en la menopausia; el diagnóstico clínico; las opciones de tratamiento (hidratantes, lubricantes, estrógenos vaginales, prasterona, ospemifeno, láser y radiofrecuencia); y lo que muestran los estudios REVIVE y WISDOM sobre por qué las mujeres no consultan y por qué abandonan el tratamiento. Propone claves prácticas: escuchar las expectativas de la paciente, explicarle con claridad, decidir con ella y pensar en el costo. En las preguntas se habla de la irritación con los estrógenos vaginales, el temor a la terapia hormonal, el promestrieno y la regulación de precios.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia?
- ¿Por qué tantas mujeres abandonan el tratamiento?
- ¿Son seguros los estrógenos vaginales?
- ¿Qué hacer si el estrógeno vaginal irrita?
Resumen
Entre el 50 y el 80% de las mujeres en la menopausia tienen síndrome genitourinario, y en el examen se encuentran signos de atrofia en casi todas. Pero solo una minoría consulta, pocas reciben tratamiento y la mayoría lo abandona: a los tres meses ya lo ha dejado cerca del 80%. Es un problema crónico y progresivo que no mejora sin tratamiento. El manejo va desde hidratantes y lubricantes hasta estrógenos vaginales en dosis bajas (muy eficaces y con mínima absorción), además de prasterona y ospemifeno, que en 2020 no estaban disponibles en Colombia, y láser o radiofrecuencia. Las mujeres no consultan por vergüenza, por creer que es normal envejecer así o por no conocer los tratamientos. Abandonan cuando el tratamiento no cumple sus expectativas, les parece complicado, temen por su seguridad o les resulta costoso. Para mejorar la adherencia se recomienda preguntar activamente por estos síntomas, explicar con láminas los cambios, decidir el tratamiento con la paciente, dar instrucciones claras de aplicación y tener en cuenta el costo.