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Evaluación de la sexualidad en la mujer de mediana edad
De qué trata
¿Cómo cambia la sexualidad de la mujer en la transición a la menopausia y cómo puede evaluarla el médico en una consulta corta? En esta tertulia académica del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, el Dr. Peter Chedraui, ginecólogo e investigador de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (Ecuador), presenta la evidencia de los estudios latinoamericanos sobre la función sexual en la mujer de mediana edad.
La conferencia muestra por qué la disfunción sexual aumenta en la perimenopausia y la posmenopausia, qué factores la explican (la caída de los estrógenos, la sequedad vaginal, la edad, la educación, la depresión, la diabetes, la histerectomía y, de forma muy importante, la salud sexual del compañero) y cómo usar herramientas breves como el Índice de Función Sexual Femenina (FSFI) en su versión corta de 6 preguntas para tamizar en la consulta. También repasa cómo hacer la historia clínica sexual, los obstáculos más frecuentes y la necesidad de un manejo multidisciplinario.
En la conversación final se discute por qué los médicos no suelen preguntar por la sexualidad, la falta de formación en este tema, el impacto del síndrome genitourinario en la mujer y en su pareja, y cómo tratarlo.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Es normal que la sexualidad cambie en la menopausia?
- ¿Qué factores influyen en la función sexual de la mujer de mediana edad?
- ¿Cómo influye la pareja en la sexualidad de la mujer?
- ¿Cómo puede el médico evaluar la sexualidad en una consulta corta?
- ¿La terapia hormonal mejora la vida sexual?
Resumen
La disfunción sexual afecta a entre el 25 % y el 43 % de la población general, y el climaterio triplica ese riesgo; en Latinoamérica la prevalencia en mujeres de 40 a 59 años va del 30 % al 80 % según el estudio y la población. El ponente presenta los resultados de la red latinoamericana de investigación en climaterio (7.243 mujeres de 11 países), donde el principal factor asociado fue la mala lubricación, seguido de la edad, los problemas urinarios, la mala percepción de la propia salud y, de forma destacada, la disfunción sexual del compañero, que casi duplica el riesgo. Otros factores son la depresión, la diabetes, la histerectomía, la baja escolaridad y la poca frecuencia de relaciones. Propone el FSFI corto de 6 preguntas (una por dominio: deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor) como herramienta práctica de tamizaje en consultas de 10 a 20 minutos, aclarando que evaluar no es diagnosticar y que los casos complejos requieren manejo multidisciplinario. Concluye que la terapia hormonal, basada en estrógenos con o sin andrógenos, tiene un efecto positivo sobre la salud sexual. En la conversación se señala la falta de formación en sexualidad en los programas de ginecología, los tabúes del propio médico y el impacto del síndrome genitourinario en la pareja.