El cese prematuro de la vida fértil en la mujer ha venido siendo clasificado en varias denominaciones: menopausia prematura (MP); falla ovárica prematura o menopausia precoz, cuando la falla ovárica ocurre antes de los 40 años; menopausia temprana (MT), cuando ocurre antes de los 45 años; y finalmente menopausia natural, cuando ocurre alrededor de los 51,4 años. Se presentan alteraciones a corto plazo como síntomas secundarios al déficit estrogénico, el cual es más severo cuando la menopausia es quirúrgica y lleva a la paciente a un estado de depresión estrogénica y androgénica súbita que requiere terapia hormonal inmediata y a efectos a largo plazo al generar mayor morbilidad secundaria a enfermedad coronaria de inicio temprano por alteración de la función endotelial y, por lo tanto, a mortalidad prematura. En este artículo se revisa la literatura con relación a la morbilidad y la mortalidad secundarias a los trastornos cardiovasculares en pacientes con menopausia prematura y temprana, aunque se omitirán los demás factores de riesgo.
Palabras clave:menopausia prematuraprecozECVACV
Premature cessation of reproductive life in women has come to be classified in various denominations; premature menopause (MP), premature ovarian failure or early menopause when ovarian failure occurs before age 40, early menopause (MT) when they finally natural menopause occurs before age 45, and finally, natural menopause when it occurs around 51.4 years. Short-term symptoms secondary to estrogen deficiency, which is more severe when menopause is surgical patient and leads to a state of depression and sudden estrogenic androgen hormone therapy that requires immediate and long-term effects to generate increased morbidity changes secondary to: early-onset coronary heart disease by altering endothelial function and premature mortality. This article reviews the literature regarding the morbidity and secondary cardiovascular disorders in patients with premature and early menopause although other risk factors are ignored.
Key words:premature menopauseCVDstroke
Introducción
El cese prematuro de la vida fértil en la mujer ha venido siendo clasificado en varias denominaciones: menopausia prematura (MP); falla ovárica prematura o menopausia precoz, cuando la falla ovárica ocurre antes de los 40 años; menopausia temprana (MT), cuando ocurre antes de los 45 años; y finalmente menopausia natural, cuando ocurre alrededor de los 51.4 años. La prevalencia de la menopausia precoz es del 1% y asciende al 5% en la menopausia temprana. Actualmente en los programas de fertilización in vitro se ha implementado el término de falla ovárica incipiente (FOI), que corresponde a la resistencia folicular a la inducción de la ovulación, como una etapa previa a la menopausia prematura. La menopausia prematura y temprana es el resultado de un proceso acelerado de envejecimientos determinados por causas genéticas y no genéticas, con la participación de órganos y tejidos de todo el organismo, incluyendo los ovarios. Luego las pacientes con esta patología deben evaluarse desde un punto de vista sistémico y se debe prever, en el futuro, alteraciones orgánicas y no únicamente alteraciones secundarias al déficit hormonal1. Las causas desencadenantes de la menopausia prematura son: 1. Internas o propias de la paciente: genéticas, enzimáticas e inmunológicas; entidades que no se pueden evitar, pero sí prever su evolución. Se asocian a falla ovárica autoinmune hipotiroidismo, diabetes, miastenia gravis, artritis reumatoidea, lupus eritematoso sistémico, atrofia gástrica, trastornos hematológicos y aún pueden constituir el síndrome pluriglandular autoinmune. Esta entidad secundaria al déficit estrogénico puede asociarse a muerte prematura o presentar enfermedades cardiovasculares, neurológicas, osteoporosis, trastornos psiquiátricos y sexuales. 2. Causas externas, en donde la más importante es la quirúrgica, cual es la ooforectomía bilateral2 (tabla 1).

cambios en el endotelio cardiovascular que se suceden con el cese de la función ovárica y desencadenan problemas cardiovasculares, accidente cerebrovascular u osteoporosis.
Eeste artículo solo se limitará a revisar la literatura con relación a la morbilidad y la mortalidad secundarias a los trastornos cardiovasculares en pacientes con menopausia prematura y temprana, y se omitirán los demás factores de riesgo. Ya desde 1993 el Adult Treatment Panel II se consideró a la menopausia prematura sin terapia hormonal como riesgo de enfermedad cardiovascular4. Posteriormente, el Adult Treatment Panel III eliminó la menopausia prematura como factor de riesgo cardiovascular5. Sin embargo, estudios observacionales sugieren que la menopausia prematura aumenta la mortalidad y el riesgo de enfermedad isquémica del corazón; es así como las múltiples publicaciones que se han venido sucediendo al respecto están de acuerdo en incluirla como factor de riesgo cardio-cerebro-vascular.
Menopausia prematura (MP) y enfermedad cardiovascular (ECV)
En un metaanálisis publicado en el 2006, titulado Postmenopausal status and early menopause as independent risk factors for cardiovascular disease, de 392 artículos de estudios observacionales publicados desde 1966 hasta mayo 1 de 2004 en Pub Med y EMBASE, seleccionaron 18 estudios sobre posmenopausia, edad de la menopausia y enfermedad cardiovascular. De estos, solo 12 investigaciones eran sobre menopausia prematura y enfermedad cardiovascular. Así, se pudo concluir que el riesgo cardiovascular en la MP era de 1.25 (IC 95%, 1.15-1.35) cuando se comparaba con un grupo de referencia de personas que tuvieron la menopausia alrededor de los 50 años. Cuando se hizo un análisis estratificado controlando por edad y cigarrillo, el RR ascendió a 1.38 (IC 95%, 1.21-1.58). Con respecto a menopausia temprana e infarto de miocardio, fue de 2.03 (IC 95%, 1.51 a 2.73)6(tabla 2).
Tabla 2. Riesgo cardiovascular en los 12 estudios de menopausia prematura.

Múltiples estudios han demostrado que la menopausia prematura se asocia a mortalidad por enfermedad coronaria, resultado que se evidenció en el estudio Premier, que fue prospectivo multicéntrico, en 17 centros de EUA, de enero de 2003 a junio de 2004 en 807 mujeres seleccionadas al salir del hospital luego de haber sufrido un infarto cardiaco, con un promedio de edad de 65.4 ± 11.3 y divididas en menopausia prematura menores de 40, 41 a 49 y más de 50 años. De estas pacientes se seleccionaron 493 mujeres, quienes tenían confirmado el diagnóstico de infarto cardiaco mediante el aumento de biomarcadores cardiacos como la troponina o la creatina kinasa-MB y evidencia clínica de infarto del miocardio. Estas pacientes fueron controladas durante el primer año, y así se pudo demostrar, por medio del análisis de regresión logística, que las que tuvieron menopausia prematura presentaron al año post IM dos veces más probabilidades de tener angina y mayor frecuencia diaria semanal o mensual que las mujeres con menopausia, mayores de 50 años (tabla 3). El análisis no ajustado demuestra que estas pacientes tienen angina más severa RR 3.37 (IC 95%, 1.82-6.26) y por análisis multivariado el RR 2.65 (IC 95%, 1.34-5.22), que continúa siendo muy elevado. También se pudo concluir que por cada cinco años de disminución en la edad de la menopausia hay aumento en el riesgo de angina en un 19%, RR 1.19 (IC 95%, 1.07-1.32).
En conclusión, mujeres con menopausia precoz tienen mayor riesgo de angina después de un IM, independiente de comorbilidades, calidad de la atención, gravedad del IM y pronóstico. Hay que tener en cuenta que la angina se asocia a aumento de la mortalidad coronaria, alteración de la calidad de vida, tasas altas de hospitalizaciones y limitación significativa en las actividades de la vida diaria.
Es opinión de los investigadores que casi un tercio de mujeres posmenopáusicas con IM (33%) tienen menopausia antes de los 40 años y solo el 5% corresponde a mujeres sanas sin enfermedad coronaria. Los autores concluyen que posiblemente la privación estrogénica desencadena cambios a nivel de la inflamación vascular, endotelial y microvascular, trastornos en la coagulación y disminución de la eficiencia vascular, convirtiéndose así la menopausia prematura en un predictor de angina y severidad de la misma7.
Menopausia prematura y accidente cerebrovascular (ACV)
Tres estudios de cohortes y una revisión describen el incremento del riesgo de ACV en MP: La cohorte de Framingham es un estudio prospectivo que comprende a 1.430 pacientes reclutadas entre 1986 y 1990, sin ACV, a los 60 años de edad, con menopausia natural y sin utilización de estrógenos. Ellos estudiaron mujeres con menopausia antes de los 42 años, entre 42 y 54 y más de 55. Del total de mujeres, hubo 234 accidentes cerebro-vasculares isquémicos. La incidencia de isquemia cerebral en mujeres menores de 42 años fue dos veces mayor, 2.03 (IC 95%, 1.16-3.56), con relación al grupo de referencia. Los investigadores afirman que el 4-5% de los accidentes cerebrovasculares se le atribuyen a mujeres con historia de menopausia prematura8 (tabla 4).


en mujeres en menopausia temprana En conclusión: La menopausia temprana y la menopausia prematura se deben considerar como un indicador de riesgo de infarto cerebral y de la necesidad de tener una intervención médica agresiva dirigida a la prevención del infarto cerebral9.
Datos que están de acuerdo con los resultados de Nurses, Health Study, en mujeres en menopausia, sin terapia hormonal y sin enfermedad cardiovascular, seguidas entre 1976 y 1994 y evaluadas en 1976. Se apreció que el RR para infarto del miocardio en mujeres en menopausia prematura ajustado a la edad fue de 1.95 (IC 95%, 1.21- 3.13) vs. grupo de referencia de mujeres en menopausia a los 50-54 años, ajustado a factores de riesgo tradicionales; el incremento fue mayor en mujeres fumadoras RR, 1.72 (IC 95%, 0.95-3.11) y sin terapia hormonal, pero no se encontró diferencia en mujeres no fumadoras10. Posteriormente, en una revisión de 150 artículos observacionales publicados en inglés desde 2006 hasta 2010, se seleccionaron siete artículos: tres son cohortes de mujeres con ooforectomía bilateral antes de los 50 años, quienes tuvieron mayor incremento de ACV, en comparación con mujeres mayores de 50 años, y cuatro estudios observacionales que demuestran la asociación de ACV e isquemia cerebral con menopausia temprana. Estudios observacionales en donde no se puede excluir un sesgo de confusión. Se concluye que la terapia con 0.625 de EEC oral en mujeres entre 50 y 59 años posiblemente sea benéfica para prevención de enfermedad coronaria, pero es un riesgo para ACV, en contraste con mujeres con menopausia prematura que toman TH oral antes de los 50 años, en donde la TH puede ser segura y benéfica para ambos problemas, ECV y ACV. El efecto de los estrógenos en pacientes jóvenes es más benéfico que perjudicial y deletéreo después de esta edad (especialmente con el uso de terapia oral con EEC y AMP), lo que se ha denominado universalmente como la ventana de oportunidad. Los autores postulan que los estrógenos tienen un doble papel: inducir efectos benéficos como antiaterogénicos y vasoprotectores y perjudiciales por su efecto pro inflamatorio y pro trombótico. Los efectos pueden variar con la edad, por lo que es posible que la TH entre los 50 y 59 años incremente un pequeño riesgo de isquemia cerebral debido a embolismos cardiacos, a pesar de ofrecer un largo efecto protector de la progresión de la enfermedad arterioesclerótica, tanto en grandes como en pequeños vasos del cerebro y el corazón11.
Mortalidad y menopausia prematura
La enfermedad cardiovascular, y en particular la enfermedad coronaria, es la principal causa de muerte en mujeres mayores. Además, se debe considerar que la menopausia precoz y la prematura son factores de riesgo cardiovascular12. Dos estudios presentan los resultados de la muerte por ECV en pacientes con menopausia prematura. Entre ellos, la cohorte de California Seventh-Day Adventist, publicada en 1999. Según esta, 6.182 mujeres sanas con menopausia tuvieron un seguimiento por cuestionario desde 1976 a 1988. Durante este seguimiento de 13 años hubo 1831 muertes, de las cuales 308 fueron por enfermedad isquémica del corazón. La hipótesis de estos investigadoresfue que la edad de la menopausia es inversamente proporcional a la mortalidad por cardiopatía isquémica y que la diferencia del riesgo de ECV en las mujeres es evidente entre antes y después de la menopausia. De las 286 pacientes con menopausia prematura, hubo 30 muertes, para un RR de 2.0 (IC 95%, 1.2-3.3) con relación a mujeres en menopausia entre los 49 y 51 años (tabla 5).
En conclusión, mujeres con menopausia prematura tuvieron el doble de mortalidad que mujeres en menopausia a los 49-51 años, resultado que es estadísticamente significativo: 0.00113. Estos datos son confirmados con publicaciones en el 2006, como es la de la cohorte de mujeres en Utrecht (Holanda): 20.555 seleccionadas desde diciembre de 1974 a septiembre de 1977, de las cuales 12.134 fueron posmenopáusicas inscritas para el programa de tamizaje para cáncer de mama, con edades comprendidas entre 48 y 68 años y seguimiento de17 años. Hubo 2.607 muertes, de las cuales 963 fueron por enfermedad cardiovascular, 812 por cáncer y 832 por otras causas. El mayor riesgo de mortalidad correspondió a las pacientes con menopausia prematura y en menor proporción a las de menopausia temprana, en comparación con mujeres en menopausia a los 50-54 años. La entidad más frecuente fue la muerte por isquemia cardiaca (tabla 6). De esta investigación se concluye que existe un 2% de reducción del riesgo de mortalidad por ECV por cada año de retardo en la aparición de la menopausia, lo que corresponde a dos años más de vida con respecto a pacientes con menopausia prematura14. Muchos autores coinciden en que la menopausia prematura y la menopausia temprana espontánea o inducida se asocian a mayores riesgos (muerte prematura, enfermedad cardiovascular, enfermedad neurológica, osteoporosis, trastornos sicosexuales y de comportamiento) y en que los estrógenos pueden mitigar algunos, pero no todo los efectos.


Para Shuster L. T. la menopausia prematura es la primera etapa de una cadena de causalidad que compromete el funcionamiento de órganos y tejidos y alteraciones hormonales; por lo tanto, le corresponde al médico mantenerse en una permanente vigilancia de este grupo de pacientes3.
Enfermedad cardiovascular (ECV) en pacientes sometidas a menopausia prematura quirúrgica
En EE. UU., aproximadamente una de nueve mujeres de 35 a 45 años ha tenido una histerectomía, y un 40% de ellas con ooforectomía bilateral15. Cada año se practica ooforectomía profiláctica a 300.000 mujeres, lo que da origen a una aparición repentina de menopausia con el déficit súbito de estrógenos y andrógenos16. Esta es una práctica que se ha duplicado entre 1965 y 199917.
La menopausia inducida por ooforectomía bilateral también es responsable de muerte precoz, ECV, ACV, cáncer pulmonar, alteración cognitiva, demencia, parkinsonismo, osteoporosis, depresión, síntomas de ansiedad y disfunción sexual y disminución de los riesgos de cáncer de ovario y de mama18. Esto lo confirman los resultados del WHI en una cohorte de 25.448 mujeres posmenopáusicas de 50 a 79 años y con 7.6 años de seguimiento, en pacientes que no tenían antecedentes familiares de cáncer de ovario. En efecto, se estudiaron 14.254 pacientes (56.0%) con histerectomía y ooforectomía bilateral y 11.194 (44.0%) con histerectomía y conservación de ovarios. Los resultados obtenidos se pueden apreciar en la estadística es necesario que este problema sea individualizado para personas con ooforectomía en edad menor de 40 años. Estos datos son contrarios a los que se aprecian en el resto de artículos que se describen posteriormente.


Esta publicación también tiene un gran interés con relación a la protección de la ooforectomía profiláctica y cáncer de ovario, en donde la incidencia de cáncer de ovario para pacientes con salpingo ooforectomía bilateral es de 0.02% vs. 0.33% en mujeres con conservación de ovarios (incidencia de carcinoma peritoneal primario: variante poco común de la malignidad del ovario). Además no hubo relación significativa con respecto al cáncer de mama, el colorrectal o el de pulmón19. Posteriormente, según la publicación del WHI en la fase intervención de 7645 mujeres histerectomizadas, luego de 10.7 años de seguimiento, hasta agosto de 2009, se apreció que no hubo incremento de accidente cerebrovascular en el grupo de pacientes ooforectomizadas con relación al grupo placebo RR, 0.89; (IC, 95% 0.64-1.24). De estas pacientes de la intervención correspondió el 39.8% a casos y el 39.0% a los controles de pacientes con ooforectomía bilateral, en donde era de esperarse que debía haber diferencias importantes. Hasta ahora no hay un informe del WHI sobre el comportamiento de este grupo individualizado de pacientes20.
Del metaanálisis publicado en el 2006, titulado Postmenopausal status and early menopause as independent risk factors for cardiovascular disease, mencionado al principio del artículo, en este aparte mencionamos la relación entre la ooforectomía bilateral y la enfermedad cardiovascular en donde solo hubo cuatro estudios seleccionados para este metaanálisis (tabla 8). El riesgo cardiovascular con la cirugía se incrementó a 2.62 (IC, 95% 2.05-3.35) y cuando se estratificó con relación a edad y tabaquismo, el incremento fue aún mayor 4.55 (IC, 95%
Tabla 8. Riesgo de enfermedad cardiovascular en mujeres sometidas a ooforectomía profiláctica antes de los 40 años de edad.

2.56-8.01). Por lo que se aprecia que el efecto de la ooforectomía prematura y ECV es más pronunciado después de controlar por edad y tabaquismo; además las fumadoras tienen la menopausia dos años antes que las no fumadoras, lo que agrava el pronóstico. De lo anteriormente expuesto se puede deducir que hay una relación directa entre menopausia prematura quirúrgica y enfermedad cardiovascular6.
El balance entre costo y beneficio de la ooforectomía profiláctica es discutible por los hallazgos de que la histerectomía sola con conservación de ovarios es suficiente para reducir el riesgo de cáncer de ovario en un 40%, sin los efectos indeseables de la ooforectomía21-22. En tanto la importancia de la terapia hormonal profiláctica en pacientes con menopausia prematura se puede apreciar en el estudio de Løkkegaard E, en una investigación prospectiva de cohortes en enfermeras danesas mayores de 44 años de edad, entre 1993 y 1998. Se seleccionaron 10.533 mujeres posmenopáusicas, con edad de la menopausia definida, que no tuvieran enfermedad isquémica del corazón, derrame cerebral o cáncer. El informe fue obtenido por correo. Un total de 380 mujeres con menopausia prematura se compararon con 8.186 mujeres con menopausia después de los 45 años. La hipótesis de la investigación fue que pacientes con menopausia precoz tenían mayor riesgo para enfermedad isquémica del corazón y mayor aun en pacientes con ooforectomía prematura. En cuanto al RR en pacientes con menopausia prematura sin historia de TH el riesgo de enfermedad isquémica del corazón fue de 2.2 (IC 95%, 1.0-4.9), pero se disminuía a 1.3 (IC 95%, 0.4-4.1) cuando utilizaban terapia hormonal; no obstante, este dato no es significativo debido al número escaso de pacientes. El riesgo fue aún mayor en pacientes con menopausia prematura ooforectomizadas y sin terapia hormonal: RR, 8.7 (IC 95%, 2.0-38.1). Cuando se evalúa el número de pacientes con menopausia prematura, ooforectomizadas, con presencia de enfermedad isquémica del corazón y sin terapia hormonal, corresponde a 16.2 (IC 95%, 6.7-38.90) por 1.000 personas/año y baja a 5.5 (IC 95%, 2.4- 12.2) cuando utilizan terapia hormonal.
En conclusión, en mujeres con menopausia prematura, ooforectomizadas y con inicio precoz de TH, el riesgo de ECV es menor; en tanto que para la menopausia prematura espontánea, sin TH, el riesgo es mayor con relación a mujeres con menopausia por encima de los 45 años. En este artículo llama la atención el alto riesgo de cardiopatía isquémica en mujeres con menopausia prematura por ooforectomía con relación a pacientes ooforectomizadas luego de los 45 años23. En la investigación Health Study (HUNT-2 Noruega), realizada entre 1995 y 1997 en 263 mujeres con anexectomía antes de los 50 años (63 con útero intacto y 200 con anexo-histerectomía), controladas con 789 menopaúsicas mayores de 50 años (tres controles por cada caso), se evalúa la prevalencia de síndrome metabólico, según IDF. Este fue mayor en el grupo con anexectomía: 47% versus 36%; p = 0.001, y según la clasificación del NCEP ATP III fue de 35% versus 25%; p = 0.002, después de ajustar por variables de estilo de vida, salud global y vida reproductiva. La prevalencia del puntaje de Framingham > 0 fue de 22% en los casos frente a 15% en los controles, p = 0.005. En conclusión, la ooforectomía bilateral antes de los 50 años de edad se asocia significativamente al síndrome metabólico y a incremento en la clasificación de los factores de Framingham con relación al grupo control. Estas mujeres pueden tener en el futuro mayor riesgo de enfermedad hipertensiva y diabetes tipo II que la población general24.
Mortalidad por enfermedad cardiovascular en pacientes sometidas a menopausia quirúrgica
Una cohorte de la Clínica Mayo incluyó a mujeres residentes en Olmsted County Minnesota, EE. UU., que se sometieron a ooforectomía unilateral o bilateral desde 1950 a 1987: 1.433 pacientes tenían historia de ooforectomía unilateral; 1.824, ooforectomía bilateral antes de los 50 años. Se incluyeron en el estudio 1274 con anexectomía unilateral y 1091 con anexectomía bilateral, y 2.383 pacientes del grupo control mayores de 50 años. Estas pacientes fueron seguidas hasta su muerte o al final del estudio desde 2001 hasta 2006. Fueron controladas con entrevistas directas o a acudientes, evaluación de expedientes médicos en el registro de vinculación al sistema de salud y certificados de defunción a nivel del Estado. De las 1091 ooforectomías bilaterales el 51% (554) correspondió a tumor benigno de ovario y el 49% (537) restante fueron ooforectomías profilácticas. De las 124 pacientes ooforectomizadas, la mortalidad antes de los 45 años correspondió a un HR de 67%, que fue estadísticamente significativo. Es interesante apreciar cómo este riesgo disminuye cuando se administra terapia hormonal (no informan si además de estrógenos también tenían terapia androgénica).
La mortalidad en mujeres con ooforectomía bilateral profiláctica con relación a mujeres de referencia ooforectomizadas luego de los 50 años fue de 67%. El riesgo de mortalidad se incrementó al 96% cuando estas pacientes no tuvieron terapia hormonal (tabla 9).
La mortalidad fue significativamente mayor en mujeres con ooforectomía bilateral profiláctica por condiciones benignas y sin terapia hormonal, antes de los 45 años, que en mujeres de referencia, cuya ooforectomía fue luego de los 50 años. Sin embargo, este efecto se puede disminuir con la TH profiláctica25 (Figura 1). Posteriormente, el estudio prospectivo y observacional de las enfermeras (Nurses, Health Study) publicó un seguimiento de 29.380 mujeres durante 24 años, de las cuales 16.345 (55.6%) tenían historia de anexo-histerectomía bilateral por enfermedad benigna y 13.035 (44.4%)te- Ref. Rocca. W. A. Lancet Oncol 2006;7:821-828.


nían histerectomía con conservación de ovarios, antes de los 50 años de edad y sin terapia hormonal de sustitución. Se apreció incremento de la mortalidad total RR 1.12 (IC 95%, 1.03- 1.21), ECV mortal y no mortal RR 1.17 (IC 95%, 1.02-1.35) y ACV de RR 1.14 (IC 95%, 0.98-1.33). El riesgo de cáncer de mama disminuyó con un RR 0.75 (IC 95%, 0.68-0.84), el cáncer de ovario un RR 0.04 (IC 95%, 0.01- 0.09), y el total de mortalidad por todos los cánceres de RR 0.90 (IC 95%, 0.84-0.96), en tanto la incidencia de cáncer pulmonar se incrementó a RR 1.26 (IC 95%, 1.02-1.56) y la mortalidad por todos los cáncer RR 1.17 (IC 95%, 1.04-1.32). Nivel de evidencia II.26
Menopausia temprana y enfermedad cardiovascular
El estudio estuvo dirigido a evaluar la relación de la menopausia temprana (antes de los 45 años) natural o quirúrgica con las mujeres en menopausia entre los 50 y los 51 años y su vínculo con la enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular (ACV). Se programó un estudio multicéntrico, multiétnico, longitudinal, prospectivo, en seis comunidades de EE. UU., denominado Multiethnic Study Atherosclerosis (MESA), que investigó sobre la prevalencia y las entidades subclínicas de ECV y factores que influyen en su progresión. La selección de pacientes comprendió hombres y mujeres entre los 45 y los 84 años de edad, entre el año 2000 y el 2002, y el seguimiento fue hasta 2008. Se seleccionaron 2.509 mujeres de diferentes etnias: 987 blancas, 641 negras, 331 chinas y 550 hispanas. De estas pacientes, 693 (28%) tenían diagnóstico de menopausia temprana natural o quirúrgica, de las cuales, a su vez, el 36% correspondía a la menopausia natural y el 64% eran con menopausia quirúrgica. El riesgo de enfermedad coronaria fue del 2.08 (IC 95%, 1.17-3.70), y el de accidente cerebrovascular de 2.19 (IC 95%, 1.11-4.32).
Conclusión
La menopausia temprana también es un predictor moderado de ECV y ACV aún después de ajustar los factores de riesgo tradicionales de diversas poblaciones de EE. UU.27.
Se supone que los estrógenos en mujeres menores de 50 años tienen un efecto protector de isquemia cerebral. Hallazgos que tienen dos implicaciones clínicas: primero: se debe considerar que la anexectomía bilateral para la protección del cáncer de mama debería incluir el incremento del riesgo de isquemia cerebral para valorar el riesgo-beneficio de la cirugía. Segundo, mujeres que experimentan una menopausia precoz con déficit estrogénico antes de los 45 años bien sea natural o quirúrgica, se deben considerar para TH, a menos que haya una clara contraindicación28-29. Mujeres con histerectomía, con o sin anexectomía antes de los 45 años, pueden tener más factores de riesgo de ECV en comparación con mujeres que no se someten a histerectomía. Estas pacientes ameritan un manejo agresivo de prevención de enfermedades secundarias al déficit hormonal27. The American College of Obstetrics and Gynecology, en 2008, sugirió que la ooforectomía profiláctica debe evitarse en mujeres premenopáusicas30. Los hallazgos del WHI y sus interpretaciones argumentan que el efecto de los estrógenos sobre el corazón, el cerebro y otros órganos y tejidos puede variar según la edad, el tiempo de administración, el tipo de menopausia y el estado de la menopausia. Además el WHI sugiere que sus datos deben interpretarse según el tipo de estrógenos (EEC vs. E2), el régimen (oral vs. transdérmico), la dosis (bajas vs. altas) y el esquema de administración (cíclica vs. continua)31. Desafortunadamente los datos del WHI han sido inapropiadamente extrapolados de mujeres mayores de 50 años al tiempo de iniciación del tratamiento a mujeres jóvenes. Muchas mujeres, incluyendo las menores de 50 años, han suspendido la TH o evitado empezarla11. El retardo en la aparición de la menopausia debe ser un factor protector, por lo que algunos autores conceptúan que por cada año que se retarde la aparición de la menopausia se disminuye el riesgo cardiovascular en un 2%32, lo que confirma el concepto de Cooper GS, quien afirma que la edad de la menopausia natural sirve como marcador biológico de salud y de edad, con implicaciones que se extienden más allá que la enfermedad cardiovascular33.
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Afiliaciones y notas
1 Ginecólogo, endocrinólogo, profesor titular VI U de A., densitometrista clínico certificado ISCD. Correo electrónico fabiosancheze@hotmail.com Ref. Atsma F., Menopause 2006;13:265-279.
Ref. Atsma F. Menopause 2006;13:265-279.
Cómo citar este artículo
Sánchez-Escobar F. Menopausia prematura y/o temprana: factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Rev Col Menop. 2014;20(3):193-205.
Sánchez-Escobar, F. (2014). Menopausia prematura y/o temprana: factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Revista Colombiana de Menopausia, 20(3), 193–205.
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