El último resumen mundial de FIV e inyección de esperma intracitoplasmática muestra una actividad de 1.5 millones de ciclos por año, con una tasa de parto del 22 %.
Fuente: 1. Nygren K. Preliminary global ART data for 2006. European Society of Human Reproduction and Embryology annual meeting; Rome, Italy: 27-30 June 2010. 2. Kato K, Fukuda J, Wada K, et al. Clinical results of single blastocyst transfer combined with mild stimulation and vitrification. Human Reproduction 2009; 24: i122 - i131 Issue 09 - 16 Sep 2010
Cerca de 4,3 millones de bebés por FIV han nacido desde el primero en el mundo, Louise Brown, nacida en julio de 1978, de acuerdo con un informe mundial preliminar de la Comisión Internacional para la Monitorización de Técnicas de Reproducción Asistida (ICMART). El informe, presentado por el nuevo presidente de la ICMART, Dr. Karl Nygren, en la reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) en el mes de junio, se basa en datos provenientes de todos los registros de FIV, con este último informe que presenta un resumen de reproducción asistida en 2006. Se analizaron más de 850.000 ciclos informados, con el número más alto llevado a cabo en Japón (139.463 ciclos), donde hoy se realiza más FIV e inyección de esperma intracitoplasmática (ICSI) que en EE.UU. Sólo siete países –Japón, EE.UU., Francia, Alemania, España, Australia y el Reino Unido– representan casi dos tercios de la reproducción asistida mundial. Nygren estimó que los 850.000 ciclos reportados a la ICMART representan “entre el 63 y el 70% de la actividad mundial” en el año 2006, y es sobre esta base en la que funda su completo panorama del mundo. Así, extrapolando del número de ciclos informados, Nygren propuso que ahora se llevan a cabo cerca de 1,5 millones de ciclos de reproducción asistida cada año, y 300.000 son los niños que nacen. No obstante, los datos sobre los ciclos reales presentados a la ICMART (que para ese momento todavía se encontraba a la espera de algunos datos de África, Medio Oriente y Asia) también llevaron a trazar asombrosas conclusiones, como por ejemplo que Europa realiza en la actualidad más de la mitad (53%) de toda la reproducción asistida del mundo, con Asia (20%) hoy más prolífica que América del Norte (16%).
Los 850.000 ciclos también produjeron 171.357 partos y una tasa general de parto vivo del 22,1%. Las transferencias con embriones congelados-descongelados lograron una tasa de parto del 16,5%, y los ciclos con ovodonación (de los que hubo casi 36.000) alcanzaron una muy alta tasa de parto del 35,9%. Combinando estos resultados de 2006 con los de años previos, Nygren halló que los ciclos tanto con embriones congelados como con ovodonación habían superado el doble en número desde 1991. La transferencia de gametos intrafallopiana (GIFT), dijo Nygren, “prácticamente ha desaparecido”. Sin embargo, la mayor tendencia en cuanto al procedimiento –agregó el facultativo– era la continua preferencia mundial por la ICSI frente a la FIV convencional. En el año 2006, la ICSI dio cuentas de casi el 66% de todas las fertilizaciones, mientras que en 1995, tres años después de que la ICSI fuera introducida por el grupo de Bruselas, sólo el 24% de las concepciones eran por ICSI. No obstante, Nygren señaló que esta tendencia “mundial” por la ICSI estuvo en la práctica ampliamente distribuida según la región, con casi todos los ciclos informados en Medio Oriente con ICSI, aunque sólo el 56% en Asia y el 58% en Australia y Nueva Zelanda.
Un informe separado del propio grupo de monitorización de FIV de la ESHRE (con datos de 2007) indicó que cerca de dos tercios de los ciclos europeos fueron fertilizados por ICSI, con una tendencia similarmente en aumento a favor de la ICSI frente a la FIV. También reveló una gran variabilidad regional en las tasas de parto con una tasa de éxito del 32% de ciclos en fresco en América del Norte pero sólo una tasa de éxito de aproximadamente el 22% en Europa, América Latina y Australia. La tasa de parto del 13% de Asia es sin duda un reflejo del alto número de ciclos de FIV “naturales” –o naturales modificados– que hoy se realizan en Japón. De hecho, uno de los temas de conversación del congreso ESHRE del año pasado en Ámsterdam fue un póster de la Clínica de Mujeres Kato en Tokio, que reseñaba el resultado de 20.553 ciclos de FIV llevados a cabo en la clínica en 2008. Estos ciclos fueron todos parte de un nuevo programa en la clínica con el objetivo de reducir el riesgo de embarazo de múltiples e hiperestimulación ovárica, así como los costos, y comprendía ciclos naturales modificados que utilizaban citrato de clomifeno ya fuera con transferencia embrionaria simple en fresco o en estadio de blastocisto vitrificado-calentado.
En tanto, en los datos mundiales informados este año, las tasas de embarazo de gemelares continúan su lenta pero continua caída, aunque con grandes diferencias por región. Ahora, las tasas de múltiples más bajas son lejos las de Australia y Nueva Zelanda, donde las tasas de parto de gemelares eran tan bajas como del 12% en 2006 y la transferencia de no más de dos embriones era del 100%. Las tasas de parto de múltiples más altas, del 30%, continúan en América del Norte, donde se ha experimentado sólo una baja marginal desde 1998. La otra tendencia asombrosa observada por Nygren fue la proporción en continuo aumento de pacientes de más edad que se someten a FIV e ICSI. Casi el 16% de las mujeres tratadas en 2006 tenían más de 40 años de edad, un aumento del 0,8% sobre el año precedente. Esta también es una tendencia continua en la FIV que no muestra signos de repunte.
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¿Cuán prevalente es la endometriosis?
Un estudio recientemente publicado ha determinado la prevalencia de endometriosis entre las mujeres premenopáusicas que concurren a su médico clínico/generalista por problemas no ginecológicos.
Fuente: International Journal of Gynecology and Obstetrics 2010; in press Issue 07 - 22 Jun 2010
Investigadores de centros en Génova y Cairo Montenotte, Italia, llevaron a cabo un estudio en una sola clínica generalista que atiende a más de 3.200 mujeres en edad reproductiva. En el período de seis meses entre el 1º de enero y el 30 de junio de 2007, invitaron a mujeres elegibles para que participaran. Para reunir los criterios de selección del estudio, las mujeres debían ser menores de 50 años, no tener un diagnóstico previo de endometriosis, no estar al momento utilizando anticonceptivos hormonales, no haber tenido cirugía abdominal previa (a excepción de apendicectomía), y no tener antecedentes de problemas psiquiátricos. La población final de estudio comprendió a 1.291 mujeres, quienes completaron un cuestionario sobre la presencia de cuatro síntomas de dolor: dismenorrea, dispareunia profunda, dolor pélvico persistente durante al menos seis meses y disquecia (dolor al defecar). El cuestionario incluyó escalas análogo-visuales para que las mujeres indicaran la severidad del dolor. Los investigadores establecieron una serie de criterios basados en los resultados del cuestionario (utilizando diferentes combinaciones del número y severidad de los síntomas referidos) para derivarlas a un ginecólogo experimentado en el diagnóstico y tratamiento de la endometriosis. En general, 108 de 1291 mujeres (8,4%) reunieron al menos uno de los criterios para la derivación (41 mujeres cumplían dos o más de los criterios). Estas mujeres fueron sometidas a exámenes estandarizados a cargo del ginecólogo que implicaban examen vaginal y ecografía transvaginal. De ser necesario, según los resultados de esta evaluación inicial, se continuó investigando mediante enteroclisis por tomografía computada, ecografía transabdominal y/o resonancia magnética.
Los investigadores informan los hallazgos de su estudio en su nuevo trabajo aceptado para publicación en International Journal of Gynecology and Obstetrics. De las 108 mujeres que fueron derivadas, 51 aparentaban tener endometriosis sobre la base de la evaluación inicial del especialista. El diagnóstico de endometriosis fue confirmado por análisis y/o cirugía en un total de 46 pacientes, lo que indicó una población general en la población de estudio del 3,6% (46 de 1.291). En otras dos mujeres, el diagnóstico fue sospechado pero no confirmado dado que las mujeres se negaron a realizarse exámenes radiológicos y laparoscopia. Si estas mujeres fueran tomadas en cuenta, la prevalencia general de endometriosis habría sido del 3,7% (48 de 1.291). En la discusión de sus hallazgos, los investigadores escriben: “En una población de mujeres premenopáusicas sin diagnóstico previo de endometriosis, una simple evaluación de unos pocos síntomas permitió detectar una prevalencia del 3,6% de endometriosis”. Los investigadores comentan que esta tasa de prevalencia de endometriosis sintomática (y otras tasas de prevalencia teniendo en cuenta a las mujeres que fueron invitadas a participar en el estudio pero que no aceptaron, y contando a las mujeres con endometriosis previamente diagnosticada) es compatible con los hallazgos de otros estudios en los que la prevalencia de endometriosis en la población general ha sido reportada entre el 1,5% y el 4%.
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Raza/etnia y diabetes gestacional
Las tasas de diabetes mellitus gestacional están influenciadas significativamente por la raza/etnia tanto materna como paterna, de acuerdo con los hallazgos de un estudio recientemente publicado. Los investigadores sugieren que los resultados podrían tener implicaciones prácticas para la detección y prevención de la diabetes gestacional.
Fuente: American Journal of Obstetrics & Gynecology 2010; in press Issue 05 - 04 May 2010
Estudios publicados sobre la contribución de la raza/etnia al riesgo de diabetes gestacional han indicado que la maternidad o paternidad asiática se asocia con un elevado riesgo de diabetes gestacional. Para investigar más, especialistas de la Universidad de California, en San Francisco, y de la Unidad de Investigación Perinatal de Kaiser Permanente, en Oakland, California, EE. UU., llevaron a cabo un estudio de cohortes retrospectivo de 139.848 parejas en las que la mujer tuvo un embarazo de un solo hijo dado a luz bajo un programa de atención dirigida en la región californiana del norte entre el 1 de enero de 1995 y el 31 de diciembre de 1999. Los dos miembros de cada pareja pertenecían a uno de cinco grupos raciales/étnicos: afroamericanos, asiáticos, hispanos, americanos nativos y blancos. Ninguna de las madres tenía diabetes gestacional pre-existente. En un nuevo trabajo programado para publicación en American Journal of Obstetrics & Gynecology, los investigadores informan que hubo diferencias estadísticamente significativas (p < 0,001) entre los grupos raciales/étnicos maternos y las tasas de diabetes gestacional, como se describe a continuación: • Raza/etnia de la madre = asiática: 6,8%. • Americana nativa: 5,6%. • Latina: 4,9%. • Blanca: 3,4%. • Afroamericana: 3,2%.
Hubo diferencias estadísticamente significativas similares entre los grupos raciales/étnicos paternos en las tasas de diabetes gestacional materna: • Raza/etnia del padre= asiática: 6,5%. • Latina: 4,6%. • Americana nativa: 4,5%. • Blanca: 3,9%. • Afroamericana: 3,3%. Para estos dos análisis, las tendencias generales en las diferentes tasas de diabetes gestacional de diferentes razas/etnias persistieron cuando fueron examinadas mediante la raza/ etnia del otro miembro de la pareja. Tras controlar los potenciales factores de confusión, los investigadores hallaron que la tasa de diabetes gestacional era significativamente mayor entre las mujeres asiáticas (coeficiente de probabilidad ajustado 1,52; intervalo de confianza del 95% 1,41-1,62) y entre las mujeres hispanas (coeficiente de probabilidad ajustado 1,24; intervalo de confianza del 95% 1,11-1,38), en comparación con las mujeres blancas. De modo similar, la tasa de diabetes gestacional fue significativamente mayor entre las mujeres cuando la raza/etnia paterna era asiática (coeficiente de probabilidad ajustado 1,41; intervalo de confianza del 95% 1,30-1,53) y cuando era hispana (coeficiente de probabilidad ajustado 1,29; intervalo de confianza del 95% 1,20-1,39), en comparación con la referencia de un padre blanco.
Los investigadores comentan que el hallazgo general de un riesgo significativamente mayor de diabetes gestacional entre las mujeres asiáticas es coincidente con investigaciones previas, y este riesgo mayor podría deberse a una predisposición genética (por ejemplo, de resistencia a la insulina). Los investigadores concluyen que su estudio muestra que la raza/etnia tanto materna como paterna son factores de riesgo independientes de diabetes gestacional, y agregan que así como las mujeres que son asiáticas o latinas, las mujeres cuyos compañeros son de estos grupos raciales/étnicos también están en mayor riesgo de diabetes gestacional.
Los investigadores sugieren que estos hallazgos “podrían ser útiles para los médicos que elijen realizar pruebas de diabetes mellitus gestacional sobre la base de los factores de riesgo para identificar a las mujeres que deberían someterse a una prueba de carga de glucosa en el embarazo”.
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Prueba conjunta de HPV y PAP mejora resultados Realizar una prueba de HPV además de un Papanicolau (Pap) podría mejorar la exactitud del análisis de detección de cáncer cervical, según muestran los resultados de un estudio estadounidense.
Fuente: American Society for Clinical Oncology Annual Meeting: Chicago, Illinois, USA; 3-7 June 2011 Week 21 - 07 Jun 2011
MedWire News: realizar una prueba de HPV además de un Papanicolau (Pap) podría mejorar la exactitud del análisis de detección de cáncer cervical, según muestran los resultados de un estudio estadounidense. Los resultados, que serán presentados en la Reunión Anual de la American Society for Clinical Oncology en el mes de junio en Chicaco, también indican que un intervalo de tres años entre cada examen de detección es aceptable en las mujeres mayores de 30 años. “Ya tenemos muchas evidencias de ensayos clínicos y de investigaciones de cohortes sobre el valor potencial de hacer más de una prueba a la vez”, dijo el investigador Hormuzd Katki (National Cancer Institute, Bethesda, Maryland). Y agregó: “Lo que nos ha estado faltando es experiencia en la vida real y eso es lo que nosotros hemos proporcionado”. Los investigadores creen que la prueba conjunta es una alternativa prometedora a la citología sola, pero que la falta de evidencias acerca de su rendimiento obstaculiza su aceptación en la práctica clínica de rutina. Por ello investigaron la incidencia a cinco años de cáncer cervical y neoplasia intraepitelial cervical grado 3 (CIN3+) utilizando datos de 331.818 mujeres de 30 años en adelante inscritas en un programa de análisis conjuntos. El riesgo de cáncer a cinco años fue comparable utilizando los resultados de HPV solos y los de HPV más Pap; las mujeres que resultaron negativas al HPV y las que resultaron negativas al HPV y en el Pap tuvieron riesgos respectivos de 3,8 y 3,2 cada 100.000 mujeres por año.
Comparativamente, el riesgo a cinco años para las mujeres que tuvieron un resultado negativo en el Pap solo fue 7,5 cada 100.000 mujeres por año. La prueba de HPV predijo más mujeres con alto riesgo de CIN3+ a cinco años en comparación con el Pap –según los investigadores– en un 7,6% (para una paciente HPV-positiva) versus 4,7% (para un resultado anormal de Pap). Pero también ocurrió lo contrario: un resultado negativo al HPV se asoció con un riesgo menor de CIN3+ a 5 años que un Pap anormal. Esto no convierte al Pap en ineficaz; sin embargo, dado que una citología anormal además de un resultado positivo al HPV duplicó el riesgo de hallar cáncer cervical después de cinco años, en un 12,0% versus un 5,9%, respectivamente. “La detección basada en la prueba de HPV promovió la identificación más temprana de las mujeres en alto riesgo de cáncer... ofreció gran tranquilidad contra el cáncer cervical a lo largo de cinco años para las mujeres HPV negativas, y permitió intervalos seguros de tres años para las mujeres HPV negativas/Pap negativas que redujeron la carga de las pruebas de detección en las mujeres y los médicos”, concluyeron Katki y cols.
Cómo citar este artículo
FIV: 4 millones de bebés desde el primero en el mundo. Rev Col Menop. 2011;17(3):249-254.
FIV: 4 millones de bebés desde el primero en el mundo. (2011). Revista Colombiana de Menopausia, 17(3), 249–254.
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