Que la menopausia no sea su etapa más amarga

Bonie Pallares entró a la etapa de la menopausia a los 35 años, una edad temprana si se tiene en cuenta que las latinas llegan a este periodo a los 49 años (en promedio), según los estudios presentados por la Red Latinoamericana de Investigación en Climaterio.

Desde los 11 años, cuando tuvo su primera menstruación, el periodo de Bonie se caracterizó por ser irregular. Sufría con los cólicos que se le presentaban mes a mes; sin embargo, confiesa que nunca le dio la importancia que aquello ameritaba, sin sospechar que esta condición le traería consecuencias, como la esterilidad.

 

No fue sino hasta los 35 años cuando esta docente de Educación Física empezó a sufrir golpes de calor, desesperación, ansiedad y algunos cuadros de depresión. Entonces buscó ayuda médica y, tras un examen hormonal, descubrió que los niveles de estrógenos habían disminuido considerablemente: un signo de la menopausia.

Su temprana edad no la tomó por sorpresa, pues esta es una condición genética que también marcó a su madre y hermana. Lo que no esperaba esta barranquillera eran los síntomas que esta nueva etapa trae consigo.

“Estaba sentada y, sin hacer esfuerzo físico, empezaba sudar, sentía algo caliente entre pecho y espalda. Cuando me levantaba, sentía un dolor fuerte en los talones. Era horrible. A veces también quería salir corriendo, creía que era bipolar por ese aburrimiento que me daba  de un momento a otro”, cuenta la docente.

Hoy, con 43 años, Bonie siente que controló los síntomas gracias al tratamiento médico que debió iniciar una vez tuvo conocimiento de la etapa a la que había llegado. Una adecuada asesoría médica es, según los expertos, lo primero que deben buscar las mujeres para afrontar el proceso de la mejor manera posible.

“La menopausia es un proceso fisiológico, el paso de la vida reproductiva a la no reproductiva, el cese completo de menstruación por más de un año”, explica la ginecóloga Martha Marrugo Flórez, haciendo énfasis en que este “es el momento más importante en la mujer y debe ser asumido con mucha responsabilidad”.

De acuerdo con la doctora Marrugo, expresidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia, en estos días es clave hacer un buen chequeo médico, tener claro que la alimentación es el pilar básico en la prevención de complicaciones durante esta etapa y que el ejercicio es otro requisito para mantener la buena salud.

“Los estudios muestran claramente que las pacientes con sobrepeso y adiposidad (grasa) en el abdomen tienen más síntomas (como palpitaciones, fogajes, calores, ansiedad e insomnio), que aquellas que tienen, por ejemplo, buen peso”, dice la experta, con la advertencia que las más sintomáticas son las que tienen “mala calidad de vida”.

Para superar los molestos síntomas que pueden presentarse durante el periodo de transición a la menopausia (que va de tres a cinco años) es necesario consultar al especialista. Aquí el consejo de las amigas, vecinas o de las compañeras de trabajo no funcionan, pues la sintomatología varía de una mujer a otra, dependiendo su estilo de vida y las enfermedades que padezca. Lo que sí es cierto es que el trasnocho, el cigarrillo, el consumo de alcohol, el sedentarismo y otros malos hábitos influye en la aparición de síntomas.

“Entre las manifestaciones más comunes están las oleadas de calor, que se caracterizan por fogajes molestos, una sensación de aumento de temperatura en la parte superior del abdomen que puede durar de uno a cinco minutos y va acompañado de aumento de la frecuencia cardíaca. Sin embargo, la indicación para contrarrestarlas no puede ser ducharse, echarse splash o ponerse frente al ventilador. Lo mejor es consultar al ginecólogo menopausólogo, al endocrinólogo y demás especialistas para que hagan una revisión completa y le determinen el tratamiento hormonal y las terapias que debe seguir”, insiste Marrugo como experta reconocida por la Federación Latinoamericana de Menopausia. 

Esta etapa de la mujer se caracteriza por la disminución de estrógenos, hormona clave en el funcionamiento de diferentes órganos, como el cerebro. Luego, en esta etapa puede afectarse la función cognitiva, la concentración y memoria; y aumentarse el riesgo cardiovascular y de osteoporosis.

No obstante, la menopausia no es una para temerle, sino para disfrutarla con madurez, pues todos los síntomas son tratables y los riesgos se pueden prevenir con tratamiento médico y un estilo de vida saludable.

 

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