POR EL ORIENTE ANTIOQUEÑO

En el oriente antioqueño

hay riquezas naturales

que alternan con el ingenio:

El Peñol y Guatapé

se colaron en mis sueños.

 

En un monte que bordea

la población sumergida

el viejo Peñón revive

como emergiendo del lago.

Son pintorescas casitas,

frentes de muchos colores, i

glesia pulcra y bonita,

plaza típica de pueblo,

con una estatua en el centro.

 

Y en el paisaje marino,

la represa de Guatapé,

mar interior de los paisas,

caprichosas islas verdes

rompen la uniformidad del agua.

 

Paisaje bello y extenso,

en que se refleja el cielo.

Paisaje bello y extenso

que domina mi recuerdo.

 

En el pueblo de Guatapé,

que parece una acuarela,

las calles como de fiesta,

con sus casas coloradas,

se engalanan con los zócalos:

dibujos en las fachadas,

en que todo es un motivo:

aves, flores, sacerdotes,

niños, carros, jugadores,

las mulas de los arrieros.

Todo cabe en la portada.

 

Y dominándolo todo,

esa mole gigantesca

de cuarzo y de feldespato.

Esa bella piedra negra

que nos llena de entusiasmo.

 

 

 

 

  

LUIS MARÍA MURILLO SARMIENTO

 

M.D. Rionegro (Antioquia) octubre 29/2017

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