Nuevo consenso de la NAMS

Domingo, 28 de Febrero de 2010 20:02 

La Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS) ha publicado una nueva posición de consenso sobre terapia hormonal de suplencia (THS) luego de reunir a los expertos en el tema y analizar la evidencia que sobre esta materia se ha publicado recientemente.

En esta posición de consenso se hace énfasis en conceptos que se vienen trabajando desde hace ya algunos años, como que la THS es la mejor opción disponible para el alivio de los síntomas relacionados con la menopausia.

Pero ya se habla que hay estudios que soportan el uso de las dosis bajas. De igual forma existe aprobación de diversos compuestos sistémicos y locales para el manejo de la atrofia urogenital; las dosis bajas por vía sistémica no han demostrado utilidad para este aspecto. Al mejorar la atrofia urogenital puede haber beneficios sobre otros problemas como la disfunción sexual por dispareunia y la urgencia urinaria.

Existe evidencia suficiente derivada de estudios aleatorios y controlados que demuestran que la THS disminuye el riesgo de fracturas en mujeres sin osteoporosis. El consenso recomienda utilizarlo como medida de prevención, incluso en mujeres que carecen de síntomas de la menopausia, más no como tratamiento en mujeres con osteoporosis establecida.

En cuanto a la enfermedad cardiovascular se ha visto que existe un efecto claro relacionado con tiempo de iniciación de la THS y el tiempo de uso. La enfermedad coronaria disminuye en mujeres jóvenes que inician la terapia cercana al momento de la menopausia y la usan por tiempo prolongado. No es lo mismo cuando se empieza de manera tardía y se utiliza por periodos cortos. Los datos sobre enfermedad cerebrovascular han sido inconsistentes y por ende no se puede arrojar una conclusión definitiva; posiblemente puede haber algo de efecto sobre incremento del accidente cerebrovascular isquémico. Es claro que la THS por vía oral aumenta el riesgo de eventos trombóticos y tromboembólicos, aunque ese incremento cae dentro de la categoría de eventos raros. Sin embargo, a pesar de la evidencia disponible, la THS no debe recomendarse para prevención cardiovascular como único fin.

Se ha demostrado también en estudios aleatorios y controlados que la THS disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en la posmenopausia, reducción que puede ser hasta del 21%. Es posible que en mujeres ya con diagnóstico de diabetes y que reciben THS se requieran dosis más bajas de hipoglicemiantes.

Los estudios publicados sugieren que la THS utilizada por más de 5 años puede aumentar el riesgo de cáncer de mama. El aumento parece limitarse a las mujeres que utilizan terapia combinada y que empiezan la terapia cerca al momento de la menopausia. Hay duda si progestágenos como la progesterona micronizada pueden minimizar este impacto. Cuando se utilizan estrógenos solos no se ha demostrado aumento e incluso en el estudio WHI hay disminución en el número de casos aunque no de manera significativa. No hay acuerdo sobre el efecto que tiene la THS en mujeres con diagnóstico previo de cáncer de mama, pero hasta el momento no se recomienda su uso. No hay datos que soporten alguna relación entre el uso de TSH y riesgo de cáncer de ovario y si existiera caería en la categoría de muy raro.

Aunque hay estudios observacionales que sugieren un efecto protector de la THS sobre la pérdida de función cognitiva y prevención de la enfermedad de Alzheimer, no se debe utilizar con este propósito.

Las mujeres con falla ovárica prematura merecen un enfoque diferente ya que su perfil de riesgo es distinto desde el punto de vista de cáncer de mama, mientras que se ha demostrado que de manera precoz desarrollan osteoporosis y riesgo de enfermedad cardiovascular. En ellas no se pueden extrapolar los datos obtenidos de estudios en mujeres posmenopáusicas. En ellas seguramente los beneficios seguramente serán mucho mayores que los riesgos potenciales derivados del uso de una THS.

Los ensayos clínicos y los estudios observacionales son consistentes en demostrar que la THS iniciada en mujeres jóvenes cercanas al momento de la menopausia disminuye cerca de 30% la mortalidad global.

Se sigue recomendando el uso de progestágeno para toda mujer con útero presente. La dosis recomendada debe ser la menor necesaria y no existe ningún soporte para definir un tiempo máximo para el uso de la THS. Se sabe que en el momento de suspender el tratamiento los síntomas recurrirán en por lo menos la mitad de las pacientes.

Espere dentro de pronto el consenso completo en la Revista Colombiana de Menopausia.

  

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