En el transcurso de la vida de la mujer se presentan distintos cambios hormonales dependiendo de la etapa en que se encuentre, la pubertad, el embarazo, la menopausia y la tercera edad, que afectan su estado emocional y físico.  A ello podemos añadir la falta de educación y de la prevención en el cuidado de los pies a nivel de los profesionales de la salud, los estilos de vida con el uso de calzado inadecuado, los malos hábitos de higiene, el corte inadecuado de las uñas, no cambiar calzado y medias a diario y la presencia de alteraciones biomecánicas congénitas o adquiridas. Estos y otros factores influyen en la calidad de vida del pie de la mujer.

Existe una falta de conocimiento para el cuidado de los pies.

 

En la transición de la menopausia y la tercera edad se pueden presentar importantes afecciones en los pies, como consecuencia de la depleción hormonal, la presencia de algunas enfermedades  y de hábitos adquiridos. Se pueden encontrar sequedad de la piel,   cambios anatómicos (dedos en garra, juanetes, dedo en martillo, espolón calcáneo), problemas neurológicos (pérdida de la sensibilidad, neuropatías, pérdida del equilibrio), vasculares (inflamación, falta de circulación, úlceras, dolor), inflamatorios (fascitis plantar, metatarsalgias), infecciones a repetición  (por bacterias y hongos) y traumas originados por pérdida del equilibrio, de la coordinación, disminución de la visión, espacios inseguros (falta de pasamanos, tapetes deslizantes, falta de luz, etc.) que pueden generar una fractura. Lo importante es que todas estas alteraciones afectan la calidad de vida de la mujer.    

Teniendo en cuenta los diferentes problemas que se pueden presentar, existen algunas recomendaciones para prevenir las diferentes afecciones y tener un cuidado integral de los pies, ya que estos soportan todo el peso de nuestro cuerpo y poca atención reciben.

 

  • Secarse bien los pies para prevenir hongos, en especial los espacios interdigitales.
  • Cortar las uñas rectas y cuadradas para evitar que se encarnen, mínimo cada mes.
  • Hidratar la piel de los pies con cremas lubricantes y emolientes, mínimo una vez al día, preferiblemente en la noche.
  • Utilizar medias en algodón para regular la temperatura y absorber el exceso de sudoración.
  • Cambiar el calzado y las medias a diario.
  • Las personas con alteraciones en la circulación deberán utilizar la medias recomendadas por su médico tratante.
  • No usar materiales sintéticos como medias en lycra y calzado en caucho, puesto que aumenta el exceso de transpiración, generando mal olor y humedad.
  • No utilizar calzado o medias de otras personas.
  • Realizar ejercicios continuos, caminatas que aumentan la oxigenación y circulación en las extremidades.
  • No usar talcodirecto en los pies para disminuir la sudoración y el mal olor, debido a que la piel se reseca y puede producir dermatitis.
  • Si presenta sudoración extrema, se podrá usarel talco dentro del zapato varias horas antes de colocárselos.
  • En caso de mucha sudoración, se recomienda cambiarse las medias varias veces al día.
  • El corte y el retiro de las callosidades se deben realizar con instrumentos desinfectados previamente y en lo posible que sean de uso personal.

 

  • No se deben prestar el kit de pedicure, ni los esmaltes.
  • Colocar esmalte máximo por 15 a 20 días, ya que estos sellan la uña y evitan que respire y generan mayor sequedad y debilidad de la misma.

 

A la hora de escoger el calzado, deberíamos tener en cuenta estos aspectos:

“Comodidad no es sinónimo de belleza del calzado”

 

  • Comprar el calzado en horas de la tarde o en la noche, cuando los pies están un poco inflamados y demuestran su tamaño real.
  • Conocer la talla que le corresponde a su pie, para no comprarlo más pequeño o más amplio.
  • Siempre probarlos antes de comprarlos, escogiendo el que  sienta más cómodo.
  • La horma debe ir acorde al tamaño del pie, la suela debe ser flexible y antideslizante.
  • Preferiblemente el calzado no debe tener costuras en su interior.
  • Con respecto a la forma, no deben terminar en punta (en lo posible cuadrados o redondos) y un tacón moderadamente grueso (no en puntilla) no superior a 4 cm (ya que producen dolores, apoyos inadecuados, la presencia de callos y deformidades y aumentan la presión hacia los dedos generando dolor).
  • Material de cuero o de material sintético, pero no de caucho.
  • Para probárselos se aconseja llevar las medias propias, ya que las ofrecidas por los almacenes, han sido utilizadas por otras personas que pueden presentar infecciones.
  • Hay que tener en cuenta que el calzado destalonado va a generar sequedad en los talones y se requerirá la aplicación más frecuente de cremas.
  • En el momento de realizar la prueba del calzado, si utiliza algún tipo de plantilla hay que colocársela, ya que ésta ocupará algún espacio.
  • No se recomienda la compra de calzado plano, ya que no al no tener un diseño muy anatómico, producen más cansancio. Se sugiere en estos casos el uso de una plantilla para su descanso.

 

Para el cuidado del calzado se deben tener algunas condiciones mínimas:

  • Guardarlo en lugares ventilados, limpios y secos.
  • Limpiarlos después de haberlos utilizado, guardarlos siempre limpios.
  • Evitar llevar dos días consecutivos el mismo calzado, para que estos se puedan ventilar y se deshumidifiquen.
  • Lo ideal es guardarlo en su propia caja o en una funda de tela, no plástica.
  • Si usa suelas antideslizantes, estas se deberan cambiar cada uno o dos años.

 

Por último, es necesario revisar sus pies diariamente,  ante cualquier cambio en el color, la textura, la forma del pie o de las uñas o molestia presentada, deberá acudir a donde un profesional experto en el tema, evitando así complicaciones mayores. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Alberto Garzón Moscoso

Cel 3133242298

         

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